Crear espacios.

Ingenua o inocentemente (espero no intencionalmente), olvidamos que nosotros podemos crear espacios.

Justo en el momento en el que decidimos eliminar lo que NO dejó nada bueno en nosotros, estamos creando un espacio para que venga algo nuevo.

Eliminar exceso de información en nuestro celular o en nuestra mente, soltar el ego y el rencor en nuestro corazón, limpiar nuestro hogar, regalar cosas que no usamos y que aún sirven, a alguien que le pueda dar un mejor uso.

Lo más difícil de crear espacios nuevos es recordar que nosotros podemos hacerlo, tener la iniciativa y la fuerza de voluntad para llevarlo a la acción, para dar inicio a soltar eso que no nos deja nada bueno.

Crear espacios nuevos es fácil, divertido y hasta terapéutico, convencernos de que podemos hacerlo, es lo difícil. Porque, para crear espacios nuevos, hay que tener la disposición de cambiar nuestra actitud egoísta a suplirla por una actitud de servicio. Ese es el verdadero reto.

Y la verdad es que hace falta hacer mucho espacio en este mundo porque, cada vez somos más habitantes, hay bastante gente de buen corazón y con un talento enorme, que tal vez necesitan un espacio para desarrollarse, hay buenos corazones esperando tener un espacio para amar y recibir lo mismo a cambio. Tristemente hoy en día hay un exceso de sobre valoración otorgado al ego y al odio. Creo que estos espacios, tal vez cosas/ideas/personas/emociones valiosas merecen ocupar, en vez de otorgarlo a aquello que no deja nada bueno.

Con toda libertad, podemos recordarnos a nosotros y a los demás que, cada espacio en este planeta es valioso, tal vez, podemos cuestionarnos ¿qué lugar le estamos dando a las personas/cosas/sentimientos o ideas en nuestra vida?, ¿los espacios que tengo en mi vida están vacíos esperando algo nuevo? Ó ¿están siendo banalmente llenados?

Crea tu propio espacio nuevo donde entre la luz, donde entre la armonía, el amor, la paz, la vida en sí misma. Deja ese espacio nuevo para que DEJES SER a la vida y permitas que te sorprenda. Porque si lo ves de esta manera, tal vez entenderás que lo que ocupaba ese espacio, no te permitía ver más allá del ego, rencor o lo que sea que hayas estado sosteniendo por un tiempo y que no te permitía avanzar.


Ya lo dije antes y lo repito: tú puedes.


No necesariamente hay que ir a otros planetas, solo porque pensamos que en el que vivimos ya se está destruyendo. De ser así, entonces, déjenme entender esa lógica: ¿irse a otro planeta sería también destruirlo e ir así por el resto de los días recorriendo toda la galaxia?


De igual forma, el trabajo que pueda costar ir a conquistar la vida de los marcianos, tal vez sea más pesado que el trabajo que puede costar hacer un ejercicio de introspección en nuestra vida y así, comenzar a soltar aquello que pesa para seguir viviendo en este bello planeta.

Por alguna razón estamos aún aquí, por alguna razón nos tocó ser humanos y nacer en este mundo. Tal vez, para recordarnos que NOSOTROS TENEMOS EL PODER de decidir qué espacio de nuestra existencia le otorgamos a la energía positiva y qué PODEMOS deshechar de nuestra propia vida.

Recuérdate eso una y otra vez, crear espacios para que la naturaleza y la vida sigan su curso, depende totalmente de ti. Crear espacios para que entre lo nuevo, recuperarte a ti y escuchar tu voz interior, es un poder otorgado solo para ti. Úsalo.

Con cariño, Lorena.



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