¿Cuándo estamos realmente preparados?

Es fácil hacerse esta pregunta, pero es difícil responderla. Solo por mencionar algunas grandes obras que en su momento no fueron bien recibidas o valoradas como debieron ser. O algunas que solo con el paso de los siglos pudieron apreciarse como las joyas que son.


El inventor Nikola Tesla es un claro ejemplo de lo que hablo, su mente era brillante para el siglo XIX, pero pocos supieron en su momento apreciarlo (agrego esto sin mencionar la intervención de Alba Eddison en sus creaciones) el gran Tesla, murió solo sin ningún tipo de reconocimiento o valor otorgado a su mente brillante, un 7 de enero de 1946 en la habitación de un hotel. Ahora en el siglo XXI, es uno de los inventores más admirados por quienes se dedican a la ciencia, ingeniería y por los actuales brillantes creadores en general.


El pintor Vincent Van Gogh, al igual que Tesla fue un grande creador de finales del siglo XIX, sus pinturas fueron reconocidas hasta después de su muerte, un 29 de julio de 1890. Y hasta la fecha, es uno de los pintores más admirados por su técnica y apreciación artística.


La lista puede ser muy amplia: Galileo Galilei, un astrónomo adelantado a su tiempo por probar la teoría heliocéntrica del sistema solar de Copérnico, después fue acusado de hereje y condenado a morir. Hoy en día, sobran los millonarios queriendo hacer viajes en el espacio, con la seguridad de que la teoría de Copérnico es cierta.


Oscar Wilde un escritor que murió en bancarrota, juzgado y encarcelado por su homosexualidad. Después de su muerte, sus obras literarias han sido unas de las más reconocidas del mundo hasta la fecha.


Johann Sebastian Bach, es uno de los grandes maestros de la música, pero su obra no fue reconocida plenamente hasta varias décadas después de su muerte. Para los expertos su técnica es brillante y hoy en día sus creaciones son interpretadas con gran frecuencia.


Las preguntas a esta reflexión son: ¿Cuántas creaciones o emociones, actos bondadosos/milagrosos existen en la actualidad, que no son bien recibidos y no están siendo valorados en el momento presente?, ¿Cuántas maravillas estamos dejando pasar?


¿A qué preferimos enfocar nuestra atención?, actualmente, ¿Qué estamos dejando de ver?, ¿Qué estamos priorizando?, ¿Cuáles son esas ideas/emociones que no queremos reconocer en nosotros o en los demás?


¿Estamos realmente preparados para creer que podemos ser parte de algo grande?, ¿Estamos realmente preparados para recibir algo que deje una huella o genere un cambio positivo en nuestras vidas o en la humanidad?


Y si las grandes cosas que son pocas y son realmente buenas son fugaces, ¿por qué no las valoramos?, ¿porqué no las sabemos apreciar?


¿Podrías identificarlo?


Con cariño, Lorena.



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