“Epifanía”

- ¡Ay no!, ¿Ahora qué?, ¿quién abrió las ventanas y dejó entrar la luz? - Preguntó quejumbrosa.

- “Luz”… me dicen algunas veces así. - contestó Dios con ironía.

-¿De donde salió esa voz?, ¿qué pasa?, ¿dónde estoy?, ¡ok!, ¡ahora si estoy perdiendo la razón! - Dijo desesperanzada.

Y después, sintió inmediatamente una paz inmensa que corría por los poros de su piel, atravesando la sangre que corría lentamente dentro de sus venas, sanando el

alma y corazón; sentía que su cuerpo era ligero de repente… como si flotara sobre el agua y se dejara llevar lentamente por la corriente, relajada, tranquila, en sintonía con el universo. Se dibujaba lentamente una sonrisa placentera en su cara.

Y dijo: - ¡Dios mío esto es el cielo!

- ¡No te precipites! - Contestó esa voz que desconocía.

- Aún no has llegado tan lejos, tienes algunos pecados que pagar, algunos arrepentimientos pendientes, después, pedirme perdón y otras disculpas que otorgarle a otros seres humanos.


- ¡No has llegado al cielo aún!, - Contestó la voz que salía de la luz con tono burlesco.


- Al contrario, estoy yo en tu casa, en el mundo terrenal. Estoy aquí para decirte que, tienes mucho por hacer para llegar al reino de los cielos. Porque, en el mundo espiritual, mi casa es de todos y el cielo es tu casa también… pero, por el momento, vine hasta acá, el planeta tierra, a visitarte porque, sé que me necesitas. Y algunas veces, causo ese efecto de paz en los seres humanos cuando visito algunos hogares. Gracias por dejarme entrar.

-Dios, ¿en serio eres tú?, preguntó sorprendida.


- Si, te la has pasado preocupada, deprimida, prendiendo veladoras a todos los santos, rezando y pidiendo que te ayude a encontrar el camino. Bueno, aquí estoy, tú me pediste que viniera. Ahora ¿no lo crees? - Contestó Dios.

La joven empezó a llorar sintiéndose poco merecedora de estar viviendo ese momento. Y entre lágrimas y confusiones, dijo:

- Si, siempre he creído que… de alguna manera estás presente, pero, no pensé que podrías algún día manifestarte de esta forma.

Entonces, la luz alumbró a un cordero y dijo la voz:

- ¿Entonces así?, ¿de esta forma crees que existo?

Y después, el cordero se convirtió en un bebé, luego inmediatamente en un perro, en un niño pequeño; después en una paloma blanca, luego, en un sauce llorón y al final, en un viejo con barba.

Y seguía preguntando:

- ¿De esta manera crees que soy Dios?

Ella seguía sorprendida y empezó a reír, así que dijo:

- ¡No juegues conmigo por favor!

Entonces, Dios interrumpió diciendo:

- ¡No juego!, tienes que entender que no importan las formas, estoy y siempre estaré en la vida misma. Sea la forma que me quieras ver, lo que sea que ocurra en tu mente, soy vida. Y estaré siempre donde haya vida.

Dijo La Luz, con un tono determinante. Y después, desapareció.

Ella, inmediatamente sintió un dolor terrible de cabeza, intentando despertar sin poder hacerlo, sentía que su cuerpo no podía moverse y empezó a gritar mientras dormía:

- ¡Esto no es real, es un sueño, ayúdenme!, ¡no puedo despertar!

Inmediatamente, al escucharla, subieron sus padres hacia su cuarto y agitándola intentaron despertarla.

- ¡Despierta hija!, es solo un sueño, estamos aquí.

La joven despertó con un dolor de cabeza terrible, tratando de explicarle a sus padres el sueño que había tenido. Y también, despertó sintiéndose una completa tonta por haberse olvidado de si misma hasta llegar a ese punto.

Pensó que no volvería viva de ese sueño, pensó que era el fin de su vida quedar en ese abismo. Así que, todos los días, empezó a recordarse a si misma y a quienes le rodeaban que... Dios es vida. Y Agradeció la Epifanía.

gif


14 visualizaciones

Entradas Recientes

Ver todo