Lenguaje Inclusivo

No puedo dejar de hablar sobre el “lenguaje inclusivo/igualitario” en mi blog, como una manera de manifestar mi postura ante el tema. Últimamente se han manifestado tantos grupos luchando por causas que para ellos parecen generar un cambio positivo a los demás y es una actitud que aplaudo, porque eso quiere decir que la gente se está preocupando por lo que está construyendo en la sociedad, debo decir que me da esperanza saber que estamos todos involucrados en crear un mundo mejor.


Pero ¿qué pasa cuando solamente se habla por hablar y sin ningún fundamento? Para hablar y luchar por causas nobles siempre debe de haber un conocimiento profundo del tema que se pone en la mesa, para poder sustentar con argumentos razonables sobre lo que decimos ante las adversidades y ser fiel a esa causa.


La lengua hispana es proveniente del latín, es del grupo de las lenguas románticas, ¡el lenguaje español es un lenguaje tan rico, que ni si quiera estoy segura que los hispanohablantes lo conocemos a fondo! Ofrece tanto para argumentar: regionalismos, sinónimos, modismos; adjetivos, antónimos, signos representativos del lenguaje que logran su acentuación y confirman la identidad del mismo. Un sinfín de palabras creadas bajo su propia lengua.


Porque si se conociera a fondo este idioma, ni si quiera se estuviera discutiendo por sentirnos incluidos en él. Puedo verlo como un lenguaje tan amplio, que para que se mencione a la mujer existe otro espacio igual en el lenguaje donde cabe esa palabra y la mujer tiene un lugar digno en el mismo. Pongo algunos ejemplos:


· La – el

· Todas – Todos

· Unisex

· Ellos – Ellas

· Doctores (as)


Leí este argumento de aquellos que defienden el lenguaje igualitario, para los cuales tengo mis propias preguntas como las siguientes que mencionaré:


“Al decir la palabra todes, se hace inclusión ya sea hombre o mujer, como en el idioma inglés se hace con la palabra they”.

Para este argumento yo respondo: ¿entonces sí parece más inclusiva la palabra “they” porque no hablar inglés?


¿En verdad les parece más fácil cambiar un idioma que lleva siglos establecido? ¿Qué no es más fácil aprender a usar el idioma con las normas gramaticales correctas? O en otro caso ¿Qué no es más fácil hablar inglés si te sientes más cómodo con su gramática y si no te sientes incluido en tu propio idioma?


Ahora, si consultamos la RAE, podemos entender la explicación para estos términos:


Fuente: https://www.rae.es/sites/default/files/Informe_lenguaje_inclusivo.pdf


Entonces, si hablamos de un lenguaje que no fuera incluyente, ni si quiera existiría la palabra “Ellas”, no existiría la posibilidad de agregar la letra “A” a las palabras donde queremos referirnos a la mujer en una oración.


Realmente ¿qué se está pidiendo en el lenguaje inclusivo?, ¿la deformación del lenguaje? O ¿solo es una manera de justificar la pereza mental al hecho de agregar o cambiar la letra “A” para hablar de la mujer en una palabra? Y otra pregunta, ¿sientes que se te excluye en un lenguaje donde se creó un espacio para referirse a la feminidad? De verdad mis preguntas son para invitar a la reflexión: ¿qué es lo que hace que sientas que se te excluye en un lenguaje donde sea crearon palabras especialmente para las mujeres?, ¿el uso y acomodo de las palabras? Tengo un argumento para eso, el orden de las palabras depende del criterio de quien las emite.


Por eso mismo considero que el lenguaje incluyente ¡solo es una aberración!, ¡pereza mental por no querer esforzarse al escribir una palabra más!, ¡una innecesaria necedad!, ¡una manifestación más de la ignorancia de nuestro propio lenguaje! Agregando que fonéticamente no es correcto.


Simplemente ¡no le encuentro sentido al hecho de destruir algo ya establecido para imponer otra cosa! ¿Es una manera de justificar la ignorancia y repito, pereza mental al no querer hacer un uso adecuado del lenguaje español?


Quien no se sienta parte de su propia lengua nativa es porque ¡tal vez solo está reflejando la falta de conocimiento sobre la misma! Claro que, podemos jugar con el orden de las palabras y usarlas siempre como mejor nos guste (primero mencionar a la mujer que al hombre o viceversa), pero irte tan lejos como ¿destruir un lenguaje?, ¡qué manera de destruir lo que ya desde hace mucho tiempo se construyó!


Concluyo con esta invitación: Debemos de ubicar de donde somos y de dónde venimos para entender por qué actuamos como actuamos y ¡hablamos como hablamos! Invito a dejar de intentar ir en contra de lo establecido sin un conocimiento propio de la causa, porque cuando realmente conozcamos causas justas y nobles por las cuales alzar la voz, ¡es ahí donde si valdrá la pena luchar hasta el final por generar un cambio positivo en la sociedad!



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