Reflexión existencial.

Algún día (eventualmente), dejaré de escribir en este blog. A veces, las personas solo están esperando a que dejes un lugar para apoderarse de lo que creen que les corresponde. Cuando detectes eso, debes de saber que, ¡no perteneces ahí! Muchas veces, solo estás temporalmente en un lugar para servir con lo que puedas aportar.


Dicen que, hay que aprender a “recibir”, no puedes estar dando de ti todo el tiempo, mientras otros mantienen su creencia de que al hacer eso, te están lastimando. ¡Retírate!, no porque, ya no puedes dar; si no porque, tal vez, estás haciendo que la crueldad de otras personas se incremente ¿qué clase de persona humana puede pensar así? Y honestamente, ya no se puede tolerar a ese tipo de gente en el mundo actual.

No me considero buena, ni mala persona, solo sé que soy humana.


¿Te has cuestionado eso?, ¿qué tan humano (a) eres?, ¿qué tan humano (a) demuestras ser?, ¿de qué tipo de humanidad estás rodeándote?

Si pretendemos vivir en un mundo donde todos somos iguales, ¿porqué aún hay quien goza a costa del sufrimiento de otros?, ¿qué tanto demuestras existir para los demás, mientras dejas de existir para ti?

¿Tienes el suficiente amor propio para aprender a recibir lo que te mereces?, ¿puedes distinguirlo?, ¿tienes el suficiente amor propio para poner límites?, ¿tienes el suficiente amor propio para cuidar de tu físico y tu salud mental?

No tengo ningún objetivo al cuestionar todo esto. Solo me interesa compartir mi reflexión existencial.

Gracias por leerme.

Con cariño, Lorena.


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